El Costa del Sol – Mijas Open volvió a mostrar el potencial de un circuito que apuesta por grandes escenarios y una imagen cada vez más profesional, pero también dejó sobre la mesa problemas de organización, instalaciones y condiciones para los jugadores que no deberían pasar desapercibidos.
Hay una parte del Pickle Pro Tour que está funcionando Y merece la pena empezar por ahí.
Las pistas portátiles de Pickleball Europe han supuesto una mejora evidente en las sedes del circuito. La superficie y las redes responden mucho mejor a las exigencias de una competición de este nivel y, en ese sentido, la evolución respecto a algunas de las primeras pruebas es evidente.
También se mantiene una de las imágenes que empieza a ser característica del Pickle Pro Tour: la pista central dentro de un escenario singular.
En Mijas, el auditorio ofrecía una estampa espectacular. Una pista central perfectamente integrada en un espacio de grandes dimensiones, con capacidad para generar imágenes muy potentes y, sobre todo, para convertir el pickleball en algo visualmente atractivo para quien lo ve desde fuera.
El problema es que una buena imagen no siempre equivale a una buena experiencia.
Y ahí es donde creemos que merece la pena detenerse.
Un parque espectacular, pero poco preparado para el calor
El Gran Parque de la Costa del Sol tiene una ventaja evidente: espacio.
Permite instalar un torneo de estas dimensiones sin problemas de aparcamiento, con suficiente superficie para las pistas y con margen para organizar una competición que mueve a cientos de jugadores.
Pero también tiene una característica que durante el torneo se hizo especialmente evidente: está completamente aislado.
No hay establecimientos cercanos donde comprar algo fresco, comer entre partidos o simplemente salir durante unos minutos del recinto. Y esto puede parecer un detalle menor hasta que uno pasa allí prácticamente todo el día.
Durante las tres jornadas del torneo, además, el calor fue uno de los grandes protagonistas.
El parque es nuevo, antes era, literalmente, un descampado. Los árboles también son nuevos y todavía no existe una masa vegetal capaz de proporcionar sombra. El resultado, con las temperaturas que se registraron durante el torneo, fue un espacio completamente expuesto al sol.
La organización instaló las carpas destinadas a su propia operativa y algunas sombrillas para los jugadores, pero la sombra disponible resultaba claramente insuficiente para el volumen de personas que había en el recinto.
Y esto nos lleva a una cuestión todavía más importante.
Si el objetivo es que el pickleball salga de las instalaciones deportivas y se acerque a la ciudadanía, hay que pensar también en qué experiencia encuentra esa persona cuando llega al torneo.
Porque un jugador puede venir preparado de casa. Un espectador que simplemente pasea por el parque y se encuentra con un torneo de pickleball, no necesariamente.
Compañeros de medios locales con los que hablamos durante el fin de semana nos trasladaban, además, que la falta de sombra en esta zona no es algo nuevo: en los meses de verano, quien acude al parque tiene que ir preparado para soportar el calor.
Y eso, en un torneo que pretende generar ambiente alrededor del deporte, es importante.
Si queremos público, también tenemos que darle motivos para quedarse
Aquí aparece una de las contradicciones que creemos que el circuito debe resolver. El Pickle Pro Tour está haciendo un esfuerzo evidente por generar grandes imágenes: pistas centrales, escenarios singulares, zonas VIP, espacios abiertos y localizaciones reconocibles.
Todo eso tiene sentido.
Es precisamente lo que puede hacer que el circuito resulte atractivo para grandes patrocinadores y que el pickleball gane visibilidad.
Pero después hay que conseguir que haya gente alrededor de esas pistas y para eso no basta con instalar una pista central. Hay que generar las condiciones para que el público quiera quedarse.
En Mijas pudimos ver cómo muchos jugadores llegaban, disputaban sus partidos y abandonaban el recinto. Es comprensible: con jornadas largas, calor, esperas y sin demasiadas opciones alrededor, permanecer allí durante horas no siempre resulta sencillo.
Y si los propios jugadores no se quedan a ver a sus compañeros, es todavía más complicado que el público ajeno al circuito genere ambiente o se interese por algo que ve sin público.
El resultado se pudo comprobar especialmente en algunos momentos de las finales: un escenario enorme y espectacular puede transmitir una sensación de vacío mucho mayor cuando no hay suficiente público alrededor de la pista.
Es una cuestión que también tiene una lectura televisiva. Lo que funciona perfectamente en una fotografía o en un plano cerrado puede ser muy diferente cuando se abre el encuadre y se ve todo el recinto.
Y ahí aparece una de las grandes preguntas que deja Mijas: ¿queremos grandes escenarios para el pickleball o queremos que esos escenarios estén realmente llenos?
Las dos cosas son compatibles. Pero hay que trabajar para conseguirlo.
La experiencia del jugador también forma parte del espectáculo
Y aquí llegamos a la parte más delicada de esta reflexión.
Durante el torneo fueron varias las conversaciones entre jugadores en las que se repetían determinados problemas organizativos. Algunos de ellos no son nuevos y, precisamente por eso, creemos que merecen una revisión.
Los retrasos de la jornada del viernes fueron especialmente significativos.
Hubo jugadores esperando durante horas para disputar su primer partido de clasificación, mientras que el inicio de los individuales llegó a acumular un retraso considerable. La situación terminó provocando malestar entre los participantes y, en determinados momentos, protestas por parte de las jugadoras, incluso se llego a escuchar que les darían WO si no se presentaban en pista.
En un evento de estas dimensiones, los retrasos pueden ocurrir. Una competición con cientos de jugadores, múltiples categorías y muchas pistas es un sistema complejo.
Lo que resulta más difícil de entender es que determinados problemas parezcan repetirse torneo tras torneo.
Porque cuando un circuito alcanza una determinada trayectoria, la organización ya no puede limitarse a resolver las incidencias sobre la marcha. También tiene que aprender de ellas para que no vuelvan a producirse.
Las normas deben ser iguales para todos
Otro de los puntos que generó malestar entre los jugadores fue la aplicación de determinadas normas de conducta. Durante el torneo pudimos comprobar cómo se llegaba a llamar la atención a jugadores por expresiones realizadas durante el juego, incluso en conversaciones con su propio compañero, tipo «joe que fallo…» o «mierda»…
Aplicar un reglamento no es el problema. De hecho, un circuito profesional necesita normas claras y debe hacerlas cumplir.
El problema aparece cuando el jugador percibe que esas mismas normas no se aplican de la misma manera a todos.
Y esto también ocurrió con la normativa relacionada con la vestimenta y la presencia de logotipos nombres de jugadores colores de ropa…
Dinkeando pudo presenciar cómo a determinados jugadores se les llegó a medir con un metro el tamaño de sus logotipos para comprobar que cumplían con las exigencias establecidas por el circuito.
Al mismo tiempo, pudimos ver en pista a otros jugadores que NO cumplían esas mismas condiciones. Esto algo que genera un problema evidente.
Porque hay marcas que invierten dinero en vestir a sus jugadores y que cumplen las condiciones establecidas por el circuito precisamente porque deben cumplir sus reglas.
Si después esas reglas parecen aplicarse de manera diferente dependiendo del jugador, es lógico que esas marcas y sus jugadores se sientan perjudicadas.
Durante Mijas volvió a escucharse entre jugadores una frase que, sinceramente, no debería empezar a convertirse en habitual:
“A algunos jugadores se les permite y en cada torneo es lo mismo”.
No queremos pensar que exista un trato diferente.
Pero cuando una percepción empieza a repetirse entre diferentes participantes y además existen situaciones que pueden alimentar esa percepción, la organización debería ser la primera interesada en despejar cualquier duda.
Una regla aplicada a todos deja de ser un problema. Una regla aplicada de forma diferente se convierte en un problema de confianza.
La luz también forma parte de las condiciones de juego
Los retrasos tuvieron además otra consecuencia.
Algunos partidos terminaron disputándose con iluminación artificial y, en determinadas pistas, varios jugadores manifestaron que la luz disponible no era suficiente para seguir la bola con normalidad.
Aquí tampoco creemos que la respuesta pueda ser simplemente “las condiciones son iguales para todos”. Ya que algunas pistas contaban con luces de apoyo y otras no. Porque precisamente las condiciones deben ser adecuadas para todos.
No se trata de beneficiar a un jugador frente a otro. Se trata de garantizar que todos puedan competir en unas condiciones razonables.
Si la programación provoca que un partido tenga que jugarse de noche, la iluminación deja de ser un elemento secundario y pasa a formar parte de la competición.
Vestuarios: lo básico también importa
Hay otro aspecto que puede parecer menor frente a una pista central espectacular, pero que para quien pasa horas compitiendo es fundamental: los vestuarios.
En Mijas nos encontramos con baños y zonas de ducha compartidas, sin una separación que proporcionase la intimidad que cabe esperar después de disputar un partido.
Y echamos en falta algo todavía más básico.
-Un espacio donde dejar una mochila.
-Una banqueta para poder sentarse y cambiarse.
-Un lugar donde poder ducharse con cierta tranquilidad y no sentir que estás utilizando una zona de paso.
Puede parecer que estamos siendo demasiado exigentes. Pero creemos que no, simplemente estamos transmitiendo una realidad.
Cuando hablamos de un circuito que se presenta como profesional, estos elementos forman parte de la experiencia deportiva.
No estamos hablando de pedir instalaciones de lujo. Estamos hablando de unos mínimos.
El circuito necesita crecer en dos direcciones
Y probablemente aquí esté la reflexión más importante que nos deja Mijas.
El Pickle Pro Tour está construyendo algo que el pickleball español necesita: un circuito reconocible, con identidad, grandes escenarios, producción audiovisual y capacidad para atraer patrocinadores.
La evolución de las pistas sede gracias a las superficies portátiles y las redes es un buen ejemplo de ello.
Las grandes pistas centrales también tienen sentido. Una marca necesita visibilidad. Un patrocinador necesita activaciones. Un circuito necesita generar imágenes que puedan viajar mucho más allá de los jugadores que están presentes.
Y cuanto más dinero y más marcas entren, más posibilidades habrá de seguir mejorando.
Pero esa evolución no puede producirse a costa de olvidar a quien está en el origen de todo esto: el jugador.
- Son los jugadores quienes pagan sus inscripciones.
- Son ellos quienes se desplazan.
- Quienes reservan hoteles.
- Quienes compiten.
- Quienes llenan las categorías.
- Y quienes, si tienen una buena experiencia, vuelven al siguiente torneo.
Por eso, pequeños detalles como disponer de sombra suficiente, agua fresca, zonas donde refugiarse del calor, unos vestuarios adecuados, una planificación que reduzca las esperas o una aplicación homogénea del reglamento pueden tener un impacto enorme en la percepción del circuito y, comparativamente, un coste muy pequeño dentro del presupuesto de una prueba de esta dimensión.
También hay margen para escuchar
Durante el torneo se produjo además una incidencia con el sistema utilizado para la gestión y consulta de la competición.
Desde Dinkeando, con el máximo respeto como medio digital especializado y con experiencia en la cobertura y producción de diferentes eventos, hicimos llegar una propuesta que creemos que puede ser útil de cara al futuro.
La idea es relativamente sencilla: que el sistema principal funcione de forma local y que los datos se vuelquen posteriormente a la nube.
Si falla la conexión con la nube, el acceso desde el móvil puede verse afectado, pero la competición continúa funcionando localmente. ( en resumen invertir el sistema)
Si se produce un problema en el sistema local, siempre existe la copia en la nube.
No pretendemos decir que esta sea la única solución ni que necesariamente sea la mejor para el circuito. Simplemente es una alternativa que hemos utilizado y que quisimos poner encima de la mesa cuando vimos el problema.
Porque también entendemos nuestro papel como medio de comunicación de otra manera.
Si podemos ayudar, ayudamos.
Una crítica porque queremos que funcione
En Dinkeando no creemos que contar únicamente la parte bonita de un torneo sea realista.
Podemos hablar de la pista central de Mijas, de las imágenes espectaculares, de las nuevas pistas o del crecimiento de participación. Y todo eso es real.
Pero también sería faltar a la confianza de nuestros lectores si no contamos lo que hemos vivido y lo que hemos escuchado durante estos días.
Jugadores que pagan por competir tienen derecho a exigir y una organización que establece unas normas tiene derecho a exigir que los jugadores las cumplan.
Pero la relación funciona en las dos direcciones.
El jugador debe cumplir las condiciones que establece el circuito. Y el circuito debe cumplir las condiciones y la experiencia que está vendiendo.
Esta no pretende ser una crítica contra el Pickle Pro Tour, precisamente al contrario.
Creemos que el circuito ya ha desmostrado que tiene potencial para convertirse en una referencia internacional y que algunas de las decisiones que está tomando van en la dirección correcta. Pero precisamente por eso pensamos que hay determinados problemas que ya no deberían repetirse.
El pickleball español está creciendo y cuando un deporte crece, también crecen sus exigencias.
Ya no basta con que el torneo salga adelante. Hay que conseguir que los jugadores quieran volver.
Porque las grandes pistas, los patrocinadores y las imágenes espectaculares pueden ayudar a hacer crecer el circuito.
Pero serán los jugadores quienes, torneo tras torneo, decidan si ese crecimiento se consolida.


2 comentarios
Totalmente de acuerdo . Son problemas que se repiten sistemáticamente torneo tras torneo y no son difíciles de solucionar. No se percibe una escucha activa de la organización pues las mejoras son muy sencillas y en algunos casos da la sensación que se pretende ahorrar hasta el último euro en detrimento del bienestar de los jugadores e incluso de su salud.
Si se pide una inscripción económica , los jugadores pasamos de ser “ colegas” con muchos de los organizadores , a ser CLIENTES , con derechos a exigir las mínimas condiciones de seguridad y salubridad , amén de muchos detalles organizativos que faciliten la permanencia y uso de los jugadores/ as de cuantas instalaciones se deban de incorporar al torneo. Parece que se quiere potenciar el torneo solo para los PRO, cuando los ingresos de inscripciones son de muchos jugadores/as amateurs que ven como , torneo tras torneo , sus categorías se ven anuladas y pasan a formar parte de un fondo de saco donde se mezclan con edades y niveles . Cada vez somos más los participantes que, lejos de participar ilusionados, acudimos por simple rutina…. Pero todo se acabará si reflexionamos y calculamos el rendimiento entre el total de gasto que nos supone y el tiempo realmente jugado . No cuadra ……
Muchas gracias por vuestros artículos, estoy muy de acuerdo con todo lo que contáis torneo tras torneo.
También quiero indicaros problemas que se os están pasando de largo y no habéis caído en ello.
1.- En todos los PPT que he jugado la categoría +50 ha empezado a jugar de las 14:00h a 15:00h y son las horas de más calor. Para la gente más mayor que nos afecta más el calor que a un chaval de 18 años no me parece lógico. El viernes en el PPT de Mijas terminé con una insolación que me afectó a los partidos del sábado a la misma hora. No creo que sea muy dificil poner a la gente mayor los partidos a primera hora de la mañana no?
2.- Los +50 pagamos lo mismo que los demás pero luego los premios y los puntos del PPT se reducen a menos de la mitad (40% en puntos y premios). ¿No sería mejor hacer una clasificación para la categoría que juegues y no tener que andar dividiendo puntos por 0.4 si juego en +50? Y si pagamos lo mismo lo normal sería que los premios a conseguir fueran los mismos. Parece que siempre hay gente que paga para que los +18 cobren el dimero y los demás una simple medallita hecha en 3D. Torneos menos importantes dan mejores premios en metálico o e material deportivo.
3.- Dentro de las pistas no hay información del desarrollo del torneo. Tenemos que estar todo el rato consultando el móvil. Los árbitros te llaman a gritos para jugar en las pistas. Torneos como Almanzor tienen ya sus pantallas donde ves la evolución y horario de juego. Ni es dificil y muy caro, simplemente es querer.