Cada vez es más habitual encontrarlas en torneos nacionales y grandes eventos. Su facilidad de transporte y rapidez de instalación las han convertido en una de las soluciones más utilizadas para llevar el pickleball a cualquier pabellón, aunque un buen montaje resulta clave para garantizar una superficie de juego segura y con un bote uniforme.
El espectacular crecimiento del pickleball en España ha traído consigo un desafío para organizadores, clubes y federaciones: encontrar espacios donde celebrar competiciones sin depender exclusivamente de instalaciones permanentes.
Durante los últimos años hemos visto cómo pabellones polideportivos, centros de convenciones e incluso recintos feriales se transformaban durante unos días en auténticas sedes de competición gracias a las pistas portátiles de lona, un sistema que ha permitido acercar este deporte a ciudades donde todavía no existen pistas específicas.
Su presencia es cada vez más habitual en el calendario nacional y, aunque para muchos jugadores siguen siendo relativamente desconocidas, detrás de cada una de ellas existe un importante trabajo de logística e instalación.
En España, buena parte de esta expansión ha llegado de la mano de España Pickleball Europe, uno de los principales operadores de pistas portátiles del país y que actualmente cuenta con un parque de más de 30 pistas, utilizadas en numerosos torneos y eventos por toda la geografía nacional.

Una pista que viaja enrollada
A diferencia de una pista construida de forma permanente, este sistema está formado por grandes bandas de pavimento sintético que se transportan enrolladas y se ensamblan directamente sobre el suelo del pabellón.
Aunque las dimensiones pueden variar ligeramente según el fabricante, lo habitual es que una pista completa, incluyendo las zonas de seguridad, tenga unas medidas cercanas a los 18,4 metros de largo por 9 metros de ancho.
Para facilitar el transporte, la superficie suele dividirse en 10 rollos de aproximadamente 1,80 metros de ancho por 9,20 metros de largo, que posteriormente se unen para formar una única pista de juego.
Todo el conjunto se transporta habitualmente sobre un único palé, cuyo peso puede rondar los 750 kilogramos, dependiendo del fabricante y del tipo de superficie empleada.
Lejos de lo que pueda parecer, mover una pista completa requiere medios adecuados de carga y descarga, normalmente mediante transpaleta o carretilla elevadora.



Mucho más que desenrollar una pista
A simple vista puede parecer que instalar una pista consiste únicamente en extender los rollos sobre el suelo, pero la realidad es bastante diferente. El proceso comienza mucho antes.
El pavimento sobre el que se va a colocar debe encontrarse completamente limpio, seco y libre de cualquier partícula que pueda afectar a la adherencia de la superficie.
A continuación, los instaladores colocan cada uno de los rollos siguiendo el plano de distribución, cuidando especialmente que todas las piezas queden perfectamente alineadas.
Posteriormente llega uno de los pasos más delicados del montaje: la unión entre las distintas bandas.
Para ello se utilizan cintas adhesivas de doble cara de uso profesional, especialmente diseñadas para fijar pavimentos deportivos temporales y soportar varios días de competición.
Es en esta fase donde la experiencia del equipo instalador resulta determinante.

Las temidas «pompas»
Si hay un enemigo conocido por cualquier empresa especializada en este tipo de instalaciones son las conocidas como «pompas», pequeñas bolsas de aire o ligeras ondulaciones que pueden aparecer durante el montaje.
Aunque en ocasiones apenas son visibles, sí pueden afectar a la calidad del juego.
Una superficie irregular puede provocar pequeños cambios en el bote de la pelota, alterar la sensación durante los desplazamientos e incluso favorecer un desgaste prematuro del material.
A ello se suma otro aspecto importante: las uniones entre los distintos rollos.
Si no quedan perfectamente adheridas al suelo, el intenso tránsito de jugadores durante una competición puede hacer que alguna junta termine levantándose ligeramente, obligando a detener el juego para volver a fijarla.
Por este motivo, una instalación correcta es prácticamente tan importante como la calidad del propio pavimento.
No se trata únicamente de colocar una pista, sino de conseguir que, una vez terminada, el jugador apenas perciba que se encuentra sobre una superficie desmontable.


La experiencia marca la diferencia
La instalación de estas pistas requiere personal especializado.
La correcta alineación de los rollos, la tensión adecuada del material y el sellado de todas las uniones son aspectos que solo se adquieren con la experiencia.
No es casualidad que las empresas que trabajan habitualmente con este sistema sean capaces de montar varias pistas en una misma jornada manteniendo un alto nivel de calidad.
Precisamente esa experiencia acumulada es la que ha permitido a empresas como Pickleball Europe convertirse en uno de los principales referentes nacionales dentro de este tipo de instalaciones.


¿Cuánto tiempo se tarda en montar una pista?
No existe una cifra única.
El tiempo necesario depende del número de operarios, del estado del pabellón, del número de pistas que se vayan a instalar y de la experiencia del equipo.
En grandes competiciones es habitual que varias personas trabajen simultáneamente para completar el montaje de todas las pistas en unas pocas horas, mientras que el desmontaje suele realizarse con mayor rapidez una vez finaliza el evento.
Las ventajas de este sistema
El éxito de estas superficies no es casual.
Entre sus principales ventajas destacan:
- Permiten instalar pistas en prácticamente cualquier pabellón deportivo.
- No requieren realizar obras permanentes.
- Se montan y desmontan para cada evento.
- Pueden reutilizarse en numerosos torneos.
- Facilitan la celebración de competiciones allí donde todavía no existen pistas específicas.
- Ofrecen una imagen homogénea y profesional en grandes eventos.
Precisamente esta flexibilidad ha convertido a las pistas portátiles en una herramienta fundamental para el crecimiento del pickleball en España.
También tienen sus limitaciones
Como cualquier solución técnica, también presentan algunos aspectos que conviene tener en cuenta. Su correcta instalación requiere personal cualificado y tiempo de preparación.
El suelo debe encontrarse en buenas condiciones y perfectamente limpio para garantizar una correcta adherencia.
Durante competiciones de varios días también resulta recomendable revisar periódicamente las uniones para comprobar que permanecen perfectamente fijadas.
Además, el transporte y almacenamiento deben realizarse adecuadamente para evitar deformaciones o daños en el material.


Un sistema llamado a seguir creciendo
Con el auge del pickleball y el aumento constante del número de torneos, las pistas portátiles se han convertido en una pieza clave para el desarrollo de este deporte.
Su capacidad para transformar un pabellón convencional en una instalación de competición en apenas unas horas ha permitido que cada vez más ciudades puedan acoger eventos sin necesidad de construir pistas permanentes.
Mientras continúa creciendo la red de instalaciones fijas en España, todo apunta a que este tipo de superficies seguirá desempeñando un papel protagonista en el calendario nacional.
Y aunque para el espectador únicamente sean unas líneas azules sobre el suelo, detrás de cada torneo existe un importante trabajo de transporte, planificación y montaje para conseguir que, cuando comience el primer partido, la única preocupación de los jugadores sea disfrutar del juego.






